¡ERES UN REGALO!!!

{ miércoles, 29 de septiembre de 2010 }

 

"Pero esto os digo, el que siembra escasamente también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno de como propuso en su corazón; no con tristeza ni con necesidad, porque Dios ama al dador alegre." San Pablo Apóstol

El siguiente documento, es transcripción fiel de un audio original del conferencista venezolano Leo Alcalá, por lo enriquecedor de su contenido bien ha valido la pena el transcribirlo y compartirlo con ustedes. ¡Disfrútenlo!!!

Cortesía de mi amiga Sonia de Mil Palabras Menos, clic en imagen para visitar su blog ¿Quieres saber cómo aumentar significativamente tu capacidad para lograr lo que quieres? Es simple… da. Sí ¡Da! ¡Ofrece! ¡Entrega!

Lo que tú recibes está en función de aquello que… das. Si quieres recibir más ¿qué necesitas hacer? Aumentar, en calidad y en cantidad, lo que entregas a otros.

Si das más, recibirás más. En la medida en que tú das lo mejor de ti… recibes lo mejor de la vida.

Sí, ya sé: hay excepciones… pero, no realmente.

Cuando decides dar lo mejor de ti a una persona, por ejemplo, no siempre recibes de este ser algo proporcional a tu entrega. Puede que ofrezcas más y recibas menos.

Y es que la vida aquí nos pone una pequeña prueba, en la cual casi todos caemos: pareciera no valer la pena seguir dando lo mejor de ti, cuando en lo inmediato no parece haber una retribución equitativa. Pero si dejas de dar, dejas de recibir. Afortunadamente, hay dos claves para no caer en la trampa:

Una es la fe en el largo plazo: Desde una perspectiva más amplia de la vida, lo que tú das se devuelve… y usualmente ¡multiplicado! Quizá no de la misma persona o situación; pero tarde o temprano, otra persona u oportunidad te ofrecen la retribución con creces de aquello que has dado al mundo. Si pretendes que tu dar se retribuya en el corto plazo y de la misma persona o situación a la cual le entregas tu energía, te decepcionarás con frecuencia.

Esto nos ofrece la segunda clave… da sin esperar recibir a cambio: Puesto de otro modo: imagínate que tu entrega (sea de amor, conocimiento, apoyo, dinero o de cualquier otra cualidad o valor) está siendo dirigida al universo. Tarde o temprano, el universo responderá. El universo puede emplear otro canal para devolverte el reflejo expandido de lo que has dado. Quizá sea otra persona, otro evento, otro momento histórico. El universo se hace eco de lo que emanas.

Pero si siempre estás pendiente de "medir" si el otro te retribuye en la misma cantidad con que das; si estas dispuesto sólo a hacer aquello en donde exista una retribución directa e inmediata, estarás bloqueando el proceso natural de las cosas y pronto decidirás dejar de dar lo mejor de ti. ¿Para qué, si das y parecieras no ser retribuido?

Cuando das sin esperar recibir nada a cambio, eres capaz de ser consistente en tu disposición a dar. No estás midiendo momento a momento si lo que das es retribuido. Simplemente… das por el placer de dar; das porque es parte de quien tú eres.

Una aclaratoria: no estoy proponiendo que te entregues a relaciones insanas y co-dependientes en las cuales das y a cambio obtienes maltrato de algún tipo. De ningún modo. Me refiero a cuando el dar te energiza, te llena, te fortalece; por el simple hecho de dar, por el acto de amor que esto significa, por la declaración de tu valor. Esto no es posible sino en relaciones en donde el respeto está presente. Si estás siendo irrespetado, no estás dando… te estás desvalorizando.

¡Da lo que deseas!!!: Hay otra razón por la cual el dar es tan importante: La mejor y más rápida manera de experimentar algo es ayudando a otros a sentirlo;

¿Quieres más alegría en tu vida? Ayuda a otros a sentirse alegres.

¿Quieres más amor? Haz que otros se sientan amados por ti.

¿Quieres sentirte abundante? Proporciona abundancia a otros.

¿Quieres encender tu poder personal? Facilita el que otros se conecten con sus propias fuerzas.

¿Quieres ser exitoso? Potencia el triunfo de otros… Aquello que das ¡lo experimentas!!!

De esto me di cuenta hace poco. Antes creía que para poder dar lo que quería en función de mi misión de vida, primero debía fortalecerme internamente. De hecho, valiéndome de la metáfora expresada por Covey en el libro Los 7 Hábitos de las Personas Altamente Eficaces, hablaba de cómo para poder tener una "victoria pública" necesitaba consolidar una "victoria privada".

Esto suena muy bien, muy sensato. Y de hecho sigo creyendo en esto. Sólo que un tiempo atrás, en un almuerzo con mi gran amigo Eduardo Martí, él me dijo "sí, Leo, pero también es cierto que la manera de generar tu fortaleza interior es logrando tu éxito exterior. Esto es un proceso circular; no lo veas como lineal. No es requisito indispensable construir primero tu victoria privada para luego desarrollar la pública; también es cierto que al lograr victorias públicas consolidas tu fortaleza interna. La una se nutre de la otra."

Para mí esto fue toda una revelación. Yo había estado limitando mi decisión de darme como escritor, conferencista, facilitador y coach, por encontrarme convencido de que primero debía lograr una fortaleza interna y consolidar algunos éxitos personales, antes de darme el permiso para ofrecerme como un recurso valioso para otros.

Hasta ese momento no había caído en cuenta de cómo justamente en el proceso de atreverme a darme a mí mismo, era cuando podría nutrir, desarrollar y consolidar mi victoria privada. Una no tiene que anteceder a la otra. Pueden construirse en paralelo. De hecho, la manera más poderosa de constituirte en una persona valiosa es… dando. No tienes que esperar el creerte valioso para darte el permiso de iniciar el proceso.

Es al atreverte a dar cuando desarrollas tu valía; esto, a su vez, aumenta tu capacidad para entregarle valor al mundo y fortalecer tu esencia y poder. Como me decía Eduardo, es un proceso circular y sistémico.

¿Qué estás esperando para darte plenamente? El mundo necesita de ti. Tú eres un regalo para el mundo. No importa si ese mundo es del tamaño de tu familia, tus amigos o tu equipo de trabajo. Eres un regalo. La pregunta es: ¿estás dispuesto a darte?

Quizá el mejor regalo que podamos darle a otro es ayudarlo a conectarse con el regalo que él o ella son. Al ayudar a otro a darse cuenta de que también es un regalo para el mundo, tú te conviertes ¡En el Mejor Regalo de Todos!!!

 Y si piensas que es utopía, si en la nobleza de tu Alma se infiltran tus dudas y miedos, recuerda los siguientes versos de la siempre talentosa y admirada Mercedes Sosa:

“Cambia lo superficial
Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar
Cambia todo en este mundo”

Mi gratitud especial a mi maravillosa y querida amiga Silma Sanchez, por hacerme llegar estos versos y recordarme con su afecto y apoyo lo importante de tener presente que ¡Somos un Regalo!!!

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Demos el primer paso con Fe. No necesitamos ver el final de la escalera, sencillamente... ¡Demos el primer paso!!!
¡Muchas Gracias!

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