“Después de profundos análisis entre vodka y South Park llegue a la conclusión de que Dios es un Dios que es vengativo, aplica la teoría de darle la chupeta al niño para luego arrancársela y hacerlo llorar, te da cosas, momentos y personas de suma felicidad y cuando te lleva al clímax de la situación utópica, te arranca todo de un golpe y porrazo por el simple placer de verte sufrir. Si no le das una chupeta a un niño no la llorará porque no la conoce, pero si se la das, la forma mas fácil y segura de hacerlo miserable es arrancársela cuando mas la esté disfrutando”
La profunda reflexión que acaban ustedes de leer fue dejada para mi consideración en un espacio de ese universo de divagaciones y libre compartir llamado Internet, por un buen y querido amigo cuya amistad se remonta a nuestra época de liceístas, y que para los efectos de este artículo llamaremos Will.
Mi amigo Will podría tener razón, se que es un hombre reflexivo y no llegaría de manera irresponsable y ligera a ese tipo de conclusiones, el punto entonces no es hacerle cambiar su punto de vista ni contradecir su teoría, el punto importante para mi es identificar hasta que punto puedo identificarme o no con ese planteamiento, a fin de cuenta cada día es una nueva fuente de aprendizajes, y es necesario permanecer abiertos a todo estimulo y nueva manifestación del conocimiento, así que considerando lo complejo de la situación, he optado por una estrategia que va acorde con ese principio que tanto me gusta compartir, el de disfrutar el camino, por tanto, ¡Voy a jugar a ser Dios!!!











